Tuesday, August 19, 2014

Translation sample English/Spanish

Desde la escalada en Irak
El ejército norteamericano encuentra nuevos aliados, ¿pero a cuál precio?
por Jon Lee Anderson
Noviembre 19, 2007
Traducción Andrés Schäfer. Revista Exceso, 2008.
The color red indicates editing on the original text.

Foto:
Un hombre sospechoso de pertenecer al Ejército del Mahdi es detenido durante una redada en Bagdad. El General David Petraeus ha señalado a Ghazaliya, un barrio predominantemente sunita en la parte occidental de la ciudad, como un área en la que los militares han hecho avances. Foto: Johan Spanner.

En una mansión de la época de Sadddam Hussein, que parece una torta en capas de concreto y piedra caliza, con columnas de siete metros de altura y una fuente, ahora seca, se encuentra la Estación de Seguridad Conjunta Thrasher, en el suburbio de Ghazaliya, al oeste de Bagdad. La mansión y dos casas adyacentes han sido rodeadas por muros antiexplosiones. Instalada en marzo pasado, la estación forma parte de la escalada de tropas orquestada por el general David Petraeus, comandante de las fuerzas americanas en Irak. Sacar tropas de grandes bases y moverlas a Estaciones de Seguridad Conjunta –puestos de avanzada en los barrios más peligrosos de Bagdad- ha sido crucial para la estrategia contrainsurrecional de Petraeus, y Thrasher alberga ahora unos cien soldados americanos y algunos cientos de iraquíes. Este otoño, en el tejado de la mansión, entre sacos de arena, aparatos de comunicación, y equipamiento para ejercicios, protegido por un toldo de francotiradores, el capitán Jon Brooks, comandante de Thrasher, destaca algunas características del lugar. “Este sitio fue seleccionado porque era el principal bote de cadáveres en Ghazaliya”, dijo apuntando a un descampado. “Hasta once cuerpos en una semana. La mayoría, brutalmente mutilados”.
La mezquita “Madre de Todas las Batallas”, con su inconfundible falange de minaretes esculpidos como misiles Scud, se encuentra en las cercanías. Durante la primera Guerra del Golfo, Saddam Hussein se escondió de los bombardeos americanos en el vecindario y construyó la mezquita para mostrar su gratitud. (“En Ghazaliya vivían -aún lo hacen- muchos militares retirados afines a Saddam”, dijo Brooks.) El barrio colinda con el extremo oriental de la provincia de Anbar, centro de la insurgencia sunita, y se convirtió en paso estratégico para insurgentes y yijadistas foráneos hacia Bagdad. En una visita previa, en diciembre del 2003, me encontré con insurgentes en una casa segura del vecindario, que dijeron estar resueltos a matar estadounidenses. Desde esos días, con pocas excepciones, Ghazaliya ha sido un área vedada para occidentales, incluyendo periodistas, pues corrían el peligro de ser secuestrados y muertos. Las patrullas americanas eran emboscadas regularmente.

El capitán Brooks tiene veintiocho años, es de estatura mediana y factura robusta, cabello castaño cortado al rape. Señaló hacia el lugar donde el sargento Robert Thrasher, cuyo nombre lleva la E.S.C., fue muerto por un francotirador en febrero pasado. En ese tiempo, la compañía se estaba abriendo paso desde Camp Victory, la base estadounidense que cubría una amplia franja de Bagdad... Thrasher tenía veintitrés años; entró al ejército saliendo de la secundaria. 

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