Desde la escalada en Irak
El ejército norteamericano
encuentra nuevos aliados, ¿pero a cuál precio?
por Jon Lee Anderson
Noviembre 19, 2007
Traducción Andrés Schäfer. Revista Exceso, 2008.
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Foto:
Un hombre sospechoso de pertenecer al Ejército del Mahdi es detenido
durante una redada en Bagdad. El General David Petraeus ha señalado a Ghazaliya,
un barrio predominantemente sunita en la parte occidental de la ciudad, como un
área en la que los militares han hecho avances. Foto: Johan Spanner.
En una mansión de la época de Sadddam Hussein, que parece una torta en
capas de concreto y piedra caliza, con columnas de siete metros de altura y una
fuente, ahora seca, se encuentra la Estación de Seguridad Conjunta Thrasher, en
el suburbio de Ghazaliya, al oeste de Bagdad. La mansión y dos casas adyacentes
han sido rodeadas por muros antiexplosiones. Instalada en marzo pasado, la
estación forma parte de la escalada de tropas orquestada por el general David
Petraeus, comandante de las fuerzas americanas en Irak. Sacar tropas de grandes
bases y moverlas a Estaciones de Seguridad Conjunta –puestos de avanzada en los
barrios más peligrosos de Bagdad- ha sido crucial para la estrategia
contrainsurrecional de Petraeus, y Thrasher alberga ahora unos cien soldados
americanos y algunos cientos de iraquíes. Este otoño, en el tejado de la
mansión, entre sacos de arena, aparatos de comunicación, y equipamiento para
ejercicios, protegido por un toldo de francotiradores, el capitán Jon Brooks,
comandante de Thrasher, destaca algunas características del lugar. “Este sitio
fue seleccionado porque era el principal bote de cadáveres en Ghazaliya”, dijo
apuntando a un descampado. “Hasta once cuerpos en una semana. La mayoría,
brutalmente mutilados”.
La mezquita “Madre de Todas las Batallas”, con su inconfundible falange
de minaretes esculpidos como misiles Scud, se encuentra en las cercanías. Durante
la primera Guerra
del Golfo, Saddam Hussein se escondió de los bombardeos americanos en el
vecindario y construyó la mezquita para mostrar su gratitud. (“En Ghazaliya
vivían -aún lo hacen- muchos militares retirados afines a Saddam”, dijo
Brooks.) … El barrio colinda
con el extremo oriental de la provincia de Anbar, centro de la insurgencia
sunita, y se convirtió en paso estratégico para insurgentes y yijadistas
foráneos hacia Bagdad. En una visita previa, en diciembre del 2003, me encontré
con insurgentes en una casa segura del vecindario, que dijeron estar resueltos
a matar estadounidenses. Desde esos días, con pocas excepciones, Ghazaliya ha
sido un área vedada para occidentales, incluyendo periodistas, pues corrían el
peligro de ser secuestrados y muertos. Las patrullas americanas eran emboscadas
regularmente.
El capitán Brooks tiene veintiocho años, es de estatura mediana y
factura robusta, cabello castaño cortado al rape. Señaló hacia el lugar donde
el sargento Robert Thrasher, cuyo nombre lleva la E.S.C., fue muerto por un
francotirador en febrero pasado. En ese tiempo, la compañía se estaba abriendo
paso desde Camp Victory, la base estadounidense que cubría una amplia franja de
Bagdad... Thrasher tenía
veintitrés años; entró al ejército saliendo de la secundaria.