Friday, March 15, 2019
La Lengua de las Mariposas de José Luis Cuerda
Montxo mira hacia el techo en la noche, mientras los demás duermen. Mañana es el primer día de clases y tiene miedo a que le peguen, porque en la escuela los maestros pegan. Así que al dia siguiente se meará en los pantalones.
Hay dos formas de callar a un salón en rebelión o de construir un país: castigando a todo el mundo o preguntando: ¿sabían Uds. que las hormigas tienen ganado que garantiza su sustento? ¿Qué las arañas inventaron el primer submarino hace millones de años? ¿Sabían Uds que las mariposas tienen lengua? Montxo y sus compañeros callan y no salen de su asombro. Y es que Don Gregorio (Fernando Fernán Gómez), el maestro, es anarquista, incapaz de pegarle a nadie. De su mano Montxo descubrirá la magia del mundo exterior. No sabe que, además, el viejo le regala el tesoro más preciado: la libertad. El tono es evocativo y nostálgico. Pero hay nubes en el horizonte.
Porque es un pueblito gallego de la España republicana, que vive la lucha entre una promesa de vida y otra de muerte. Y la evocación es deliberadamente complaciente. De manera sutil aparecen indicios de que el idilio es ensoñación: las discusiones en la casa, el hijo del fascista, la muchacha china cautiva, el asesinato de un perro. La lengua de las mariposas está enrrollada en espiral, como el muelle de un reloj, y por eso se llama espiritrompa. José Luis Cuerda desenrrolla dulcemente la dramaturgia en espiral de su película, estampas del pasado delicadamente hilvanadas, pero el néctar que recoge es una ponzoña. Y el mecanismo es de relojería, implacable, preciso: el fascismo llega en medio de la cotidianeidad de una caimanera de fútbol.
Ahora Montxo mira hacia el techo mientras los demás tampoco duermen: sombras, pisadas de botas, gritos humanos entran por el tragaluz. Los republicanos irán a la picota. Don Gregorio sale de las sombras, preso de los asesinos del dictador, y sus ojos claros no soportan este Nuevo Amanecer. Como en Un día en el Campo de Jean Renoir, el discurso es trastocado por el final, la película explota en la última toma, llena de significaciones, tanto más brutal por su irónica dulzura. Lo que queda, para quienes fueron regalados con el tesoro más precioso: la libertad, es gritar: ¡Espiritrompa! ¡Tironorrinco! confundidos en el insulto de la turba, como lo hiciera el cine español durante la dictadura. ¿Sabían Uds. que el tironorrinco es un pájaro de Australia, que le regala una flor a su novia?
Andrés Schafer, 05.12.00
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